La dura vida de nuestros ancestros agricolas

Antaño quedaron las duras labores de los campesinos, trabajando largas jornadas, cuidando sus campos y animales, para poder asegurarse el sustento durante el ciclo del año, y conseguir mantenerse con vida unos años más.

Gillis I Mostaert (1528-1598), En kostald, 1533-1598

La vida en la casa era tan dura y monotona como en el campo, donde la traccion animal y la fuerza humana se consagraban a la consecucion de alimentos y enseres.

Las herramientas del campo del campo eran sencillas, adaptadas a la medida humana y de factura artesanal, como azadas y azadones, layas y aperos para ser tirados por animales de tiro o las propias personas, escobas y horcas, para mantener el ganado.

¡Que diferencia con los modernos tractores, cosechadoras e hidrolimpiadoras!